Corrientes musulmanas

Los suníes, cuyo nombre significa los que siguen el Corán y la Sunna [سنة] (el ejemplo del profeta Mahoma) optaron por elegirle. Para ellos, la autoridad emana de las fuentes escritas, es decir, el Corán y los Hadices (recopilaciones de los dichos y hechos de Mahoma que los musulmanes consideran como un ejemplo a seguir). Para los suníes la Sharia [شريعة إسلامية] es inalterable. Nadie podía suceder a Mahoma en su calidad de profeta, pues él selló la revelación divina como último profeta. El sucesor de Mahoma sólo podía ser custodio del legado profético, administrándolo conforme a las enseñanzas del Corán y de la tradición. Este custodio, administrador y guía fue llamado califa (lugarteniente). La comunidad eligió a su califa de entre los miembros varones de la tribu a la que pertenecía Mahoma. Los cuatro primeros califas (Abú Bakr, Ornar, Utmán y Alí) son conocidos como los “cuatro califas ortodoxos”, pues ellos estuvieron muy cerca de Mahoma y por tanto, en posesión de la verdad. El salafismo es un movimiento radical al interior del sunismo, y su objetivo es la liberación de los tres santuarios sagrados del Islam: la Meca y Medina en Arabia Saudita, y Jerusalén en Israel.

Los chiíes, que significa facción, creen que el primo Alí, primo de Mahoma, y después su hijo y sus descendientes son los únicos sucesores legítimos del profeta. La autoridad la tienen los imanes como autoridad religiosa y, actualmente, los ayatolás, como autoridad espiritual. Creen que la luz divina está presente en cada uno de sus líderes religiosos, desde Mahoma hasta el ayatolá Jomeini, ya fallecido. Practican el culto a los mártires y creen que Hussein, el hijo de Alí, murió con el fin de interceder por ellos. La palabra de un ayatolá chií tiene fuerza de ley. Tienen su origen en Alí, primo del profeta que se opuso con toda sus fuerza a que el sucesor del profeta fuese un califa designado. Por eso, según este grupo, el sucesor directo de Mahoma fue su primo Alí, a quien transmitió su autoridad y constituyó en primer imán. Él fue iniciado por Mahoma para interpretar los aspectos oscuros del Corán, pues fue la persona que más cerca estuvo de Mahoma: vivió con él durante su infancia, lo adoptó como hijo cuando era joven y lo casó más tarde con su hija Fátima. Alí heredó, pues, las capacidades espirituales de Mahoma y las transmitió a sus hijos Hasán y Huseín. Éstos, a su vez, las transmitieron a sus descendientes, constituidos en imanes.

Los sufíes, o místicos, entran en contacto directo con Alá. No se oponen a la ley sino que piensan que la ley por sí sola no es suficiente, por lo que buscan una experiencia espiritual. Hay un gran número de escuelas sufíes, llamadas cofradías, que enseñan la disciplina con la cual un discípulo puede lograr “la unión con Dios”. Son aficionados a la poesía religiosa, la música y la danza. Tienen una organización social específica. El culto sufí se realiza en una lengua ininteligible. Su finalidad es, entre otras, lograr un estado de embriaguez espiritual.

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